I. Sobre Gail
Gail estaba cerca de sus 26 y constantemente sentía que había vivido mucho menos, y mucho más que eso al mismo tiempo. Creía que era menos, cuando miraba lo inmaduro que era, y sentía lo contrario, cuando se comparaba con sus iguales, y se encontraba más serio y más amargado.
Le molestaba definirse como un amargado, sentía que eso significaba que era un infeliz. Gail tenía certeza de que sí era feliz a ratos. Nunca estuvo muy seguro de qué era la felicidad, pero por mientras no le molestaba definirla como esos pequeños momentos donde se sentía en paz consigo mismo y con el universo.
Nunca se permitió creer en dios, ni pertenecer a ninguna religión. Creía que solamente si era capaz de valerse solo, sin necesitar apoyo alguno, podía darse el lujo entonces de sí creer en un dios, pertenecer a una iglesia, y apoyarse o creer que algo le podía ayudar en momentos difíciles. Pero, como aún no creía que fuese capaz de arreglárselas sólo por completo, seguía esforzándose diariamente para no necesitar de nadie.
Se despertó un buen día, y mientras se miraba en el espejo, notó que ese camino lo había llevado a estar completamente solo, y así se quedó perplejo mirándose el rostro, como si no fuese el de él. No entendía cómo era que, con las mejores intenciones del mundo, practicando esto de la independencia, para no ser carga de nadie superior, había terminado abandonando a la gente que lo rodeaba también. Extremó esta idea de no necesitar a nadie, y se vio superado por ella, cuando notó su error.
Con su familia tenía una relación que se podía definir como festiva, pues no los veía más de lo estrictamente necesario para festividades y algunos cumpleaños. No era que Gail tuviese una mala relación con ellos, o que sus familiares fuesen un grupo de idiotas molestos, como es el común de los casos, en realidad el único problema era que Gail era algo antisocial y rehuía las muestras de cariño, sobretodo lo que implicase contacto físico, porque le incomodaba.
Con sus amigos sostenía relaciones algo más profundas, y con algunas excepciones, un tanto más cariñosas que con su familia, aunque nunca pudo superar la barrera física tampoco. Constantemente el círculo cercano de Gail estaba más actualizado sobre su vida que sus propios padres, y la razón era simple: Gail en realidad no sentía obligaciones de ningún tipo hacia nadie, cuando se le antojaba contar algo, lo hacía y ya.
Y relaciones "románticas" tuvo varias, pero nada serio o prometedor. Y nos damos el lujo de ponerles comillas porque si nos sentamos a pensar, ¿es posible catalogarlas como románticas del todo? a Gail le gusta creerlo así, porque de otra manera tendría que admitir que su vida también ha sido algo plana en ese sentido; ¿ha amado muy poco acaso?.
Gail constantemente volvía a concluir que entonces sí era un amargado. Quizá el hecho de pensar todo, lo hacía sentirse más viejo que el resto de la gente de su edad. Sin embargo, el verdadero problema estaba en que, por mucho que pensara, las conclusiones a las que llegaba sobre cómo debía actuar, eran las de alguien de su edad o incluso alguien menor, por lo que a veces terminaba actuando como un idiota inmaduro.
Eso siempre lo dejaba ante una horrible situación; algunas personas lo veían como un niño pequeño y otros lo veían como alguien demasiado serio y viejo. Cada vez que pensaba al respecto, se sentía más condenado a la soledad.
Malísimo!
ResponderSuprimir:) gracias! he escrito peores...
ResponderSuprimirbtw, a la próxima, no te molestes con el anónimo, sé quien eres :)
Felicidades Nico! Tu blog ha crecido tanto que ya tienes idiotas de 13 años buscando atención merodeando por ahí.
ResponderSuprimirHow cute =D
コンソメ!コンソメ!コンソメパンチ!
ResponderSuprimirポンチじゃないよ!こんそめぱんち!
はははあ
へんな文字を書いているよ!
カルロス
Jajajajajaja, consomé! consomé! wena carlos otaku :)
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